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RUTAS HISTÓRICAS CUÉLLAR 2017

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La Fundación Villalar - Castilla y León, ha diseñado 5 rutas históricas con la finalidad de potenciar cultural y turísticamente la zona de influencia de Cuéllar, con motivo de la celebración de Las Edades del Hombre. 

  • Se realizarán cada domingo de forma alternativa desde el 4 de junio hasta el 19 de noviembre de 2017, a excepción del ultimo domingo de julio y los del mes de agosto.
  • Las mencionadas rutas se realizarán de 10:00 h. a 14:00 h. con salida y llegada en Cuéllar (Iglesia de San Francisco - Calle Concepción, 14).
  • Todas las rutas serán ilustradas con las explicaciones históricas correspondientes a cargo de titulados en Historia del Arte.

~    OBJETIVOS DE LAS RUTAS    ~

  • Poner en relieve y difundir el nuestra riqueza cultural y turística en el entorno geográfico próximo a Cuéllar.
  • Resaltar los elementos del Patrimonio Cultural que se pueden visitar en cada municipio.
  • Desarrollar un primer proyecto de dinamización cultural y turística para los municipios del entorno geográfico de Cuéllar, con la participación de entidades públicas y privadas.
  • Complementar la afluencia turística generada a raíz de la celebración de Las Edades del Hombre.

 


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El cierre de la compra electrónica de entradas, se efectuará a las 14h. de cada viernes anterior a la realización de la ruta correspondiente.

Para acdeder al autobús será imprescindible mostrar la entrada recibida por e-mail, bien impresa o desde su dispositivo móvil y facilitar nombre y apellidos del comprador.

Para cualquier cuestión o información adicional, por favor no duden en contactar con nosotros en el email:   general@fundacionvillalarcyl.es o en el tf. 983 421 550


 

Entre abril y noviembre de 2017, la provincia de Segovia y concretamente la localidad de Cuéllar será nuevamente la sede de este importante acontecimiento cultural en el que se mostrarán algunas de las más importantes piezas del rico y sorprendente patrimonio artístico, documental y bibliográfico de la diócesis de Segovia, atesorado a lo largo de las centurias en las más variadas instituciones y centros religiosos radicados en esta provincia.

La elección de “RECONCILIARE” como tema central de la muestra que se celebrará en Cuéllar quiere ser reflejo de la necesidad de reconciliación que tiene el mundo. La línea argumental de esta edición surge a partir de una de las piezas que se convertirá en el eje de la exposición, las Bulas de la Indulgencia, algunas de ellas incunables, descubiertas en 2008 durante la restauración del templo dentro del regazo de los restos de Isabel de Zuazo, en su panteón situado en el presbiterio de la Iglesia de San Esteban de Cuéllar.

El proyecto “Reconciliare” que reúne más de un centenar de piezas se presenta en cinco capítulos:

    Preámbulo: In principio – Al principio: Un Dios reconciliador de los humanos en los tiempos primordiales

    Capítulo I: 'Heri-Antaño': La historia sagrada de Israel y nuestra historia profana

    Capítulo II: 'In figura-Para ejemplo': Dios sigue ofreciendo a todos la reconciliación por medio de Jesucristo

    Capítulo III: 'Hodie-Hoy': La reconciliación lograda por Cristo entre Dios y los hombres sigue vigente hoy.

    Capítulo IV: 'Semper-Siempre': El ministerio de reconciliación encomendado por Dios a la Iglesia

Sedes de la exposición:                                                                     

Como sedes para la XXII edición de la exposición de Las Edades del Hombre, la Fundación ha escogido tres templos emblemáticos de Cuéllar, tanto en lo religioso como en lo histórico y artístico.

  • Iglesia de San Andrés_ Se sitúa extramuros de la ciudad y se tiene conocimiento de que ya estaba construida en 1277. La iglesia se decora con ladrillo y su portada principal se levantó sobre otra anterior románica.
  • Iglesia de San Martín_ Se encuentra junto al castillo y en la actualidad alberga el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar. Fue declarada Monumento Artístico Nacional en 1931 y es una de las mejores muestras de la arquitectura de la villa.
  • Iglesia de Esteban_ Situada en el centro de la ciudad, fue declarada en 1931 Monumento Artístico Nacional. En su interior se encuentra la yesería mudéjar y las tumbas en las que han aparecido las mencionadas bulas.

LOS ORÍGENES HISTÓRICOS DE CASTILLA Y LEÓN EN LA ALTA EDAD MEDIA

Introducción y contexto 

El empuje castellano hasta la línea del Duero, desarrollado a costa de Al-Andalus e iniciado en el siglo VIII, en época de Alfonso I, constituye un hito fundamental en la conformación histórica de Castilla. Tradicionalmente conocido como proceso de reconquista y repoblación por parte de los núcleos cristianos de aquellas zonas que estaban en poder musulmán, este episodio se inició en el sector occidental del Duero para avanzar luego hacia la zona oriental y el sur, extendiéndose hasta el Sistema Central. En conjunto, las localidades que conforman estas rutas, situadas casi todas al sur del Duero, fueron objeto de una primera empresa repobladora, que llegaría hasta el siglo IX; frenada luego por las tropas de Almanzor, el definitivo proceso repoblador tendría lugar tras la entrada de Alfonso VI en Toledo, en 1085.

 


RUTA PRIMERA

Cuéllar – Olmedo – Coca – Navas de Oro – Samboal – Cuéllar

CUÉLLAR

En plena empresa repobladora, a finales del siglo IX, la tierra de Cuéllar era una zona de fricción entre dos potentes familias de León y Castilla, los Ansúrez y el conde Fernán González. La primera repoblación de Cuéllar debió de ser inmediata a la victoria cristiana en la batalla de Simancas, en el año 939, quizás por el conde de Monzón. En el año 977, sin embargo, la zona fue arrasada por las tropas de Almanzor, que se llevaron un rico botín e hicieron muchos prisioneros. La repoblación definitiva de Cuéllar se produjo a raíz de la entrada de Alfonso VI, rey de Castilla y León, en Toledo, el 22 de mayo de 1085. Según parece, hacia el año 1093 Cuéllar ya estaba repoblada, siendo el conde Pedro Ansúrez el principal protagonista de este proceso. La repoblación de Cuéllar llevó consigo la creación de una Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

OLMEDO

La ocupación de la Cuenca del Duero por las tropas árabes, en el 714, inspiró el relato legendario de la ocultación de la Virgen de la Soterraña, patrona de la Villa y de la Tierra de Olmedo, en el pozo de su cripta para evitar la profanación. Cuentan que esta misma Virgen se apareció después a Alfonso VI en su imperial marcha hacia Toledo. De lo que sí hay constancia documental es del saqueo y destrucción de Olmedo por los árabes en el primer tercio del siglo X, antes de la famosa batalla de Simancas, en una campaña emprendida desde la alberguería de Tablada, en la Sierra de Guadarrama. La repoblación definitiva de la localidad se produjo hacia el año 1093, esto es, poco después de la entrada de Alfonso VI en Toledo. Entre los episodios históricos medievales más relevantes registrados en Olmedo destaca la actuación como regente de doña Sancha, hermana de Alfonso VII, según atestigua una escritura de 1128 del Monasterio de San Millán de la Cogolla.

COCA

La ciudad vaccea de ‘Cauca’, patria del emperador romano Teodosio el Grande, fue también objetivo temprano de los musulmanes. Está documentado, por ejemplo, cómo en el año 939 Abd Al-Rahman III la saqueó y destruyó por completo con motivo de la campaña contra Simancas. Es posible que el conde Fernán González lograra repoblarla entre los años 940 y 946, pero también que fuera nuevamente saqueada y arrasada por los musulmanes en tiempos de las campañas de Almanzor, hacia el 980. Alfonso VI incorporó definitivamente el territorio de Coca tras su exitosa campaña hacia Toledo, en el 1085. Sobre el personaje a quien se le encomendó esta empresa repobladora, iniciada en 1086, hay quien cita a Álvar Fáñez de Minaya, artífice del antiguo castillo, y quien se decanta por Raimundo de Borgoña, quien habría poblado estas tierras de castellanos, gallegos, asturianos y montañeses de León y Rioja. También entonces se levantaron las murallas medievales, se fortificó la villa empleando restos romanos y visigodos que aún subsistían y se creó la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, que incorporaría otras nueve poblaciones cercanas. La fortaleza actual, una de las más emblemáticas y atractivas de Castilla y León, comenzó a construirse a finales del siglo XV.

NAVAS DE ORO

Pese a la ausencia de noticias documentales referidas a la fundación de Navas de Oro, se considera que esta localidad se crearía entre finales del siglo XI y principios del XII, en plena etapa repobladora, siguiendo así el mismo rumbo de los territorios situados al sur del río Duero. Por tanto, también su repoblación se habría producido tras la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI, a finales del siglo XI. Por su carácter fronterizo, Navas de Oro pertenecía al mismo tiempo a las Comunidades de Villa y Tierra de Coca y de Cuéllar, por lo que pronto surgieron disputas por la jurisdicción sobre esta localidad, que finalmente, como acredita un documento de 1210, se solventarían con su división. En el siglo XIII aparece citada como “Navas Dolfo”, por lo que hay quien señala la posibilidad de que el primer repoblador de la zona fuera un tal “Olfo” u “Orpho”, varón de origen germano, mientras otras teorías se decantan por el nombre visigodo “Ataúlfo”, de donde provendría etimológicamente “Dolfo”. En los siglos XV y XVI ya se cita en los documentos como “Navas Dolo”, y a finales del XVI y principios del XVII como “Navas Doro”.

SAMBOAL

Desde su fundación, la historia de Samboal se encuentra íntimamente ligada al monasterio dedicado a San Baudilio, cuya ubicación depende por completo del asentamiento de la comunidad benedictina. Su origen se remonta a la época repobladora, pues está acreditado que en el año 1112, el conde Pedro Ansúrez y su mujer, doña Eilo, donaron el cenobio al palentino de San Isidoro de las Dueñas, a cuya jurisdicción pertenecería hasta el año 1835. Luego, en 1144, el mismo conde decidió ceder el pinar que lindaba con la población y el monasterio a la misma casa matriz. Crónicas posteriores explican el surgimiento de la aldea a partir de las peregrinaciones de personas devotas, procedentes de lugares cercanos, para honrar la memoria de San Baudilio: hospedadas por los monjes en un primer momento, finalmente habrían decidido establecerse y edificar sus propias casas. Sea como fuere, lo cierto es que la historia del pueblo y la del monasterio han ido siempre de la mano. A mediados del siglo XIX persistía aún el nombre de San Boal, que luego evolucionaría hasta el actual Samboal.


RUTA SEGUNDA

Cuéllar – Aguilafuente – Escarabajosa de Cabezas – Tabanera la Luenga – Carbonero el Mayor – Cuéllar 

CUÉLLAR

En plena empresa repobladora, a finales del siglo IX, la tierra de Cuéllar era una zona de fricción entre dos potentes familias de León y Castilla, los Ansúrez y el conde Fernán González. La primera repoblación de Cuéllar debió de ser inmediata a la victoria cristiana en la batalla de Simancas, en el año 939, quizás por el conde de Monzón. En el año 977, sin embargo, la zona fue arrasada por las tropas de Almanzor, que se llevaron un rico botín e hicieron muchos prisioneros. La repoblación definitiva de Cuéllar se produjo a raíz de la entrada de Alfonso VI, rey de Castilla y León, en Toledo, el 22 de mayo de 1085. Según parece, hacia el año 1093 Cuéllar ya estaba repoblada, siendo el conde Pedro Ansúrez el principal protagonista de este proceso. La repoblación de Cuéllar llevó consigo la creación de una Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

AGUILAFUENTE

Tradicionalmente se ha venido sosteniendo que la primera mención de Aguilafuente dataría de 1137, en una donación de la villa de Salcedón al Arcediano de Segovia por parte de Alfonso VII, y que en 1154 habría sido vendida al Cabildo de la Catedral de Segovia. Otras investigaciones, sin embargo, corrigen esta última fecha y la adelantan a 1124, ya culminada la repoblación, pues en 1090, Aguilafuente, al igual que otras localidades situadas entre el Duero y el Sistema Central, fue repoblada definitivamente por cántabros y burgaleses, después del hito que supuso para la Extremadura castellana la conquista de Toledo por Alfonso VI. Denominada en esos primeros momentos “Baguilafont” o “Boagilafuente”, se ha aventurado que podría significar “Fuente de Babila” o de “Fabila”, en referencia a un varón de origen visigodo. En el siglo XIII, periodo en el que se marcaron sus límites con la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, aparece citada como “Vagilafontem”, lo que para algunos abonaría la hipótesis de la fundación de la villa por un descendiente de la familia de los Velas, antiguos condes de Álava. Su denominación moderna figura en el famoso Sinodal que lleva su nombre y que es el primer libro impreso en España. Publicado en Segovia por Juan Párix de Heildelberg, recoge las actas y hechos acontecidos en el Sínodo Diocesano convocado por el obispo de esa diócesis, Arias Dávila, del 1 al 10 de junio de 1472.

ESCARABAJOSA DE CABEZAS

El origen de Escarabajosa de Cabezas se encuentra, precisamente, en la época de la repoblación del vasto territorio comprendido entre el río Duero y el Sistema Central, zona que en aquella época se conocía como la “Extremadura castellana”. Concretamente, se considera que su creación arranca con el impulso repoblador de Alfonso VI, entre las postrimerías del siglo XI y los comienzos del XII. La localidad aparece ya en un manuscrito del siglo XIII como parte de las propiedades del cabildo de Segovia. Hasta el siglo XVIII era citada solo como “Escarabajosa”; incorporó posteriormente “de Cabezas” por pertenecer al sexmo del mismo nombre en la división territorial medieval y para distinguirse de otras localidades de igual denominación. En cuanto al origen del nombre, para algunos se trata de una referencia directa a una especie animal, mientras otros lo califican como un fitotopónimo derivado de la vegetación de la zona, concretamente de la “escarabaja”, palo de pequeñas dimensiones que se empleaba para encender lumbre.

TABANERA LA LUENGA

La localidad de Tabanera la Luenga remite en su denominación al periodo repoblador, pues tradicionalmente se sostiene que habría sido repoblada por una comunidad de origen mozárabe, asociada al antiguo monasterio cordobés de Tábanos, que habría emigrado junto con un gran número de monjes tras la represión desatada contra ellos por los árabes en el último tercio del siglo IX. A esta misma población deberían su origen las villas de Tabanera de Cerrato y de Valdavia en la provincia de Palencia, y el lugar de Tábanos en la raya con la provincia de Burgos. Posee dos edificios singulares: la iglesia parroquial, dedicada a San Vicente Mártir, y la ermita del Santo Cristo de la Veracruz, ambos de época barroca.

CARBONERO EL MAYOR

Aunque Carbonero el Mayor presenta restos de una calzada romana que en su día unió Segovia y Coca, las primeras noticias documentales sobre la localidad datan de mediados del siglo XIII; entonces se denominaba “Carbonero de Liedos” y era cabeza de cuadrilla del sexmo de Cabezas, dentro de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia. Así aparece citado, por ejemplo, en un documento de 1247, que hace referencia a la distribución de las rentas del Cabildo Catedralicio de Segovia. A los vestigios de época visigoda sucede un prolongado vacío motivado por la invasión musulmana. La repoblación definitiva de la localidad comenzaría en época de Alfonso VI, tras la toma de Toledo, y con más énfasis a partir de 1088, coincidiendo con la repoblación de la capital segoviana. Su nombre actual dataría del siglo XVI y haría referencia a la abundancia de encinas con las que se elaboraba el carbón vegetal, lo que demostraría su fama como zona de carboneros.


RUTA TERCERA

Cuéllar – Fuentidueña – Valtiendas – Sacramenia – Laguna de Contreras – Cuéllar

CUÉLLAR

En plena empresa repobladora, a finales del siglo IX, la tierra de Cuéllar era una zona de fricción entre dos potentes familias de León y Castilla, los Ansúrez y el conde Fernán González. La primera repoblación de Cuéllar debió de ser inmediata a la victoria cristiana en la batalla de Simancas, en el año 939, quizás por el conde de Monzón. En el año 977, sin embargo, la zona fue arrasada por las tropas de Almanzor, que se llevaron un rico botín e hicieron muchos prisioneros. La repoblación definitiva de Cuéllar se produjo a raíz de la entrada de Alfonso VI, rey de Castilla y León, en Toledo, el 22 de mayo de 1085. Según parece, hacia el año 1093 Cuéllar ya estaba repoblada, siendo el conde Pedro Ansúrez el principal protagonista de este proceso. La repoblación de Cuéllar llevó consigo la creación de una Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

FUENTIDUEÑA

La localidad de Fuentidueña aparece en la historia en el siglo X, concretamente en el año 922, cuando es reconquistada a los musulmanes por el padre de Fernán González, conde de Castilla. Arrasada sin embargo por Almanzor a finales de esa misma centuria, la derrota de éste en 1002 vuelve a ponerla en manos cristianas en la persona del conde Sancho García, cuya hija, doña Mayor, contraería matrimonio con Sancho III el Mayor de Navarra. Esto explica que Fuentidueña pasara a depender de este reino, junto con todo el condado de Castilla. Lo cierto es que Fuentidueña fue una villa predilecta de Alfonso VIII, que estableció aquí sus Cortes temporalmente. A mediados del siglo XII, en época de Alfonso VII, aparecen referencias claras a la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña, fórmula organizativa creada a partir de estrechos lazos de unión entre poblaciones para lograr un sistema municipal a través del cual defender con mayores garantías de éxito los intereses comunes. En el siglo XIII, esta Comunidad comprendía un total de 27 poblaciones.

VALTIENDAS

En época medieval, Valtiendas pertenecía a la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña, establecida una vez finalizada la exitosa labor repobladora impulsada a raíz de la toma de Toledo por Alfonso VI, en 1085. La documentación existente, no obstante, no permite saber si Valtiendas data ya de 1247, año en que se realiza la primera relación exhaustiva de las poblaciones que forman dicha Comunidad, o si es posterior. Sí que aparece, aunque como “Valdetiendas”, en el censo de 1528 de Contadurías Generales conservado en el Archivo General de Simancas. Célebre por sus vinos, posee una iglesia parroquial, puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI y que conserva retablos de estilo barroco.

SACRAMENIA

Al igual que hemos visto con Lagunas de Contreras, Assur Fernández, primer conde de Monzón, fue el encargado de repoblar la localidad de Sacramenia en el año 943. Fue él, además, quien nombró a este lugar como “sacra-moenia”, o “murallas sagradas”. Y al igual que hemos visto anteriormente, una feroz campaña de Almanzor arrasó Sacramenia en el 983, lo que impidió el avance de los cristianos al sur del Duero. Se tiene constancia del intento repoblador emprendido en el año 1009 por el conde castellano Sancho Garcés, si bien la repoblación definitiva de Sacramenia acontece tras la exitosa campaña de Alfonso VI en Toledo, hacia 1085, acontecimiento tras el cual se establece la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña, a la que pertenecía esta localidad.

LAGUNA DE CONTRERAS

La localidad de Laguna de Contreras aparece citada en la llamada ‘Carta Puebla de Peñafiel’, del año 942, como “Lagunelas”. Se sabe que fue repoblada por Assur Fernández, hijo de Fernando Ansúrez, en el año 940, justo después del triunfo de las tropas cristianas en la batalla de Simancas. Sin embargo, una nueva campaña musulmana, protagonizada por el famoso caudillo Almanzor, la arrasó casi por completo en el 983. El siguiente impulso repoblador se llevó a cabo en el año 1037, apareciendo en la documentación como “Lagunillas”. Otros testimonios documentales dejan constancia de que en 1113 fue donada por Alfonso VII al obispo de Segovia por el perdón de sus pecados, quedando así excluida de las Comunidades de Villa y Tierra de Peñafiel y Fuentidueña, y se cree que fue repoblada por gentes procedentes de Burgos, concretamente de Contreras, de ahí su denominación. En el siglo XVI todavía pertenecía al obispado segoviano, y fue a finales de dicha centuria cuando pasó a ser señorío de la familia Suárez de la Concha; en el siglo XVII aparece el título de Vizconde de Laguna de Contreras.


RUTA CUARTA

Cuéllar – Valbuena de Duero – Peñafiel – Campaspero  – Cuéllar

CUÉLLAR

En plena empresa repobladora, a finales del siglo IX, la tierra de Cuéllar era una zona de fricción entre dos potentes familias de León y Castilla, los Ansúrez y el conde Fernán González. La primera repoblación de Cuéllar debió de ser inmediata a la victoria cristiana en la batalla de Simancas, en el año 939, quizás por el conde de Monzón. En el año 977, sin embargo, la zona fue arrasada por las tropas de Almanzor, que se llevaron un rico botín e hicieron muchos prisioneros. La repoblación definitiva de Cuéllar se produjo a raíz de la entrada de Alfonso VI, rey de Castilla y León, en Toledo, el 22 de mayo de 1085. Según parece, hacia el año 1093 Cuéllar ya estaba repoblada, siendo el conde Pedro Ansúrez el principal protagonista de este proceso. La repoblación de Cuéllar llevó consigo la creación de una Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

VALBUENA DE DUERO

Despoblada tempranamente –siglo VIII- a causa de los ataques de las tropas musulmanas, Valbuena de Duero fue reconquistada por los ejércitos cristianos de Alfonso III en el último tercio del siglo IX, dentro de las campañas llevadas a cabo en los territorios situados al norte del río Duero. La localidad, cuyo nombre provendría del latín “Villa Bona” (“El Valle Bueno”), habría sido entonces fortificada mediante la construcción de un castillo; además, circundando a éste y a todo el casco antiguo de la villa, se levantaría una imponente muralla que poseía varias puertas almenadas. No cabe duda de que el monasterio cisterciense es su principal atractivo: fundado en 1143 como monasterio benedictino por la condesa Estefanía Armengol, hija de Armengol V, conde de Urgel, ésta también donó la villa del mismo nombre y la de Mombiedro a su abad, Martín. En torno a 1151, el monasterio de Valbuena se incorporó a la Orden del Císter, desligándose así de la obediencia al obispo de Palencia y recibiendo un contingente de monjes enviados por el monasterio francés de Berdoues. Situado en un primer momento en la llamada “casa de San Martín”, lugar próximo a la villa, poco tiempo después sería trasladado a su emplazamiento actual.

PEÑAFIEL

Al ocupar un lugar privilegiado de la nueva frontera castellana en la repoblación de la primera década del siglo IX, Peñafiel no tardó en ser atacada por Abd Al-Rahman III. Sin embargo, coincidiendo con la expansión de los reinos cristianos tras la victoria de Simancas (939), la localidad se fortificó y afianzó, como demuestra el hecho de que la primera mención expresa de Peñafiel date del año 943. Aunque es probable que se viera afectada por las campañas de Almanzor de 977-983, lo cierto es que la comarca se fue asentando como pieza clave de la expansión castellana a costa de Al-Andalus, lo que explica la temprana presencia de construcciones de tipo defensivo. La muerte de Almanzor dio nuevos bríos al proceso repoblador, que en Peñafiel empieza a ser definitivo a partir de 1005 y que cuenta con la presencia de figuras tan relevantes como el conde Pedro Ansúrez, siendo el conde Sancho García el principal artífice de su repoblación. La localidad ejerció un papel determinante en la expansión cristiana al sur del Duero, especialmente como retaguardia para la defensa de dicha franja, de ahí la construcción de una primera fortaleza en el cerro que separa dicho río del curso del arroyo Botijas, en torno a la cual comenzó a articularse el caserío. Según una tradición popular, fue el citado Sancho García quien, al entrar en la vieja fortaleza, golpeando su lanza contra las piedras, habría exclamado: “Desde hoy en adelante ésta será la Peña más Fiel de Castilla”.

CAMPASPERO

Aunque no poseemos demasiados datos históricos sobre Campaspero, es probable que, al igual que ocurriera con la tierra de Cuéllar, quedara prácticamente despoblado a causa de la invasión árabe hasta después de la batalla de Simancas (939). El origen de la localidad parece datar del siglo XI, en el marco del definitivo impulso repoblador llevado a cabo desde Valladolid. El documento más antiguo referido a Campaspero está fechado en 1247 y pertenece al Cabildo Catedralicio de Segovia, según el cual la localidad aportaba 16 maravedís y tres sueldos en función de su población. También hay vestigios de la importante labor repobladora desarrollada por el convento de Santa María de Oreja, situado a medio camino entre Langayo y Campaspero, por lo que se ha llegado a apuntar que Campaspero sería la única localidad, junto con Lovingos, con repoblación de tipo monacal. Campaspero era, además, la última localidad de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar (dentro del sexmo de Valcorba), por lo que sus tierras servían de frontera con la Comunidad de Villa y Tierra de Peñafiel, lo que se traduciría en numerosos pleitos hasta el siglo XVI.


RUTA QUINTA

Cuéllar – Portillo – Mojados - Iscar – Cuéllar

CUÉLLAR

En plena empresa repobladora, a finales del siglo IX, la tierra de Cuéllar era una zona de fricción entre dos potentes familias de León y Castilla, los Ansúrez y el conde Fernán González. La primera repoblación de Cuéllar debió de ser inmediata a la victoria cristiana en la batalla de Simancas, en el año 939, quizás por el conde de Monzón. En el año 977, sin embargo, la zona fue arrasada por las tropas de Almanzor, que se llevaron un rico botín e hicieron muchos prisioneros. La repoblación definitiva de Cuéllar se produjo a raíz de la entrada de Alfonso VI, rey de Castilla y León, en Toledo, el 22 de mayo de 1085. Según parece, hacia el año 1093 Cuéllar ya estaba repoblada, siendo el conde Pedro Ansúrez el principal protagonista de este proceso. La repoblación de Cuéllar llevó consigo la creación de una Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

PORTILLO

La empresa repobladora emprendida a mediados del siglo IX por el rey astur Ramiro I, continuador de Alfonso I, llegó hasta la localidad de Portillo, que en el año 900 figura entre los territorios tomados entonces por los cristianos. Fuentes musulmanas la citan en 939, con motivo de la campaña militar que dirigió personalmente Abd Al-Rahman III; según parece, los vecinos de Portillo se defendieron con valentía de un ejército muy numeroso, que finalmente arrasó todo lo que encontró a su paso. Poco después, ya repoblada tras la victoria cristiana en Simancas, la localidad pasó a depender del condado de Monzón, creado en el año 943, y sufrió los duros ataques de Almanzor en la campaña que en 983 dirigió contra Simancas, Rueda, Salamanca y Sacramenia; lo mismo ocurrió en los años 988 y 989. Según las crónicas, el caudillo musulmán consiguió que sus habitantes se la entregaran por capitulación, destruyó el castillo y regresó con un suculento botín. Repoblada de manera definitiva en tiempos de Alfonso VI (finales del siglo XI), en 1110, doña Urraca, hija del fundador de Valladolid Pedro Ansúrez, concedía Portillo, junto con otros lugares, a su hermana Teresa.

No es improbable que las primeras referencias sobre la localidad vallisoletana de Mojados procedan de crónicas musulmanas, pues antes del año 939 aparece citada en la campaña islámica que también afectó a Íscar y Alcazarén. Asediada por Abd Al-Rahman III, experimentó un progresivo auge cuando, entre 1072 y 1085, ya pasado el peligro, comenzó a desarrollarse la cercana villa de Olmedo. A partir de ese momento Mojados es, en periodos distintos, propiedad de la Iglesia y del Rey. En 1175, por ejemplo, Alfonso VIII la dona al obispo de Palencia, que le otorga un fuero conforme a los capitulares de la catedral. Luego volvió a propiedad de la Corona, pero en 1181 fue trocada, junto con Fuentepelayo, por Alcazarén al obispo de Segovia. En 1325 pasó a depender de la villa de Portillo, por lo que perdió cierta autonomía. El episodio histórico más célebre tuvo lugar en 1517, cuando se encontraron en Mojados Carlos I y su hermano, el futuro emperador Fernando I de Habsburgo. Cuenta la tradición que pasaron dos noches en la localidad, compartieron una jornada de caza y comieron los mejores manjares, incluidos unos barquillos exquisitos.

ÍSCAR

Las crónicas indican que en el año 938, Íscar ya era una población cristiana, con la consiguiente oposición de sus antiguos moradores bereberes. Sin embargo, un año después, Abd Al-Rahman III emprendió una violenta campaña que no encontró oposición por parte de los habitantes de la localidad, quienes huyeron hasta la otra orilla del Duero. El castillo, los hogares y el campo fueron saqueados y arrasados. Aunque poblada por cristianos algunos años después, en 977 Almanzor la arrasó de nuevo, con lo que el impulso repoblador de Íscar no se materializó hasta después de la toma de Toledo por Alfonso VI, a finales del siglo XI, quien habría encomendado esta empresa a Álvar Fáñez de Minaya, según cuenta don Juan Manuel en El Conde Lucanor; otros, sin embargo, la atribuyen al conde Martín Alfonso. Sea como fuere, en 1089 ya se había producido la repoblación definitiva de Íscar, al amparo de su castillo y bajo la potestad de la iglesia de Santa María.

 

Descárgate la APP (Android) con las rutas virtuales de Cuéllar 2017 en este LINK

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