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Exposición: "Polifonías" de Paloma Pájaro

Bío.

Paloma Pájaro (1977) vive y trabaja en Salamanca. Es licenciada en Bellas Artes en la especialidad de pintura por la Facultad de Bellas Artes de Salamanca y actualmente desarrolla el Máster Universitario en Estudios Avanzados en Filosofía en la USAL. En 2009 logra la Beca de la colección CAM de Artes Plásticas. En el año 2004 se beneficia, asimismo, de la Beca de Artes Plásticas en el Colegio de España en Paris, logra el 1º premio del Premio Caja España de pintura y el 1º premio de la Fundación Gaceta.

Su obra forma parte de diversas colecciones públicas y privadas.

 

Introducción.

El rostro humano es una fuerza vacía… a veces he traído junto a las caras humanas, a objetos, árboles y animales, porque no estoy seguro todavía de hasta dónde llegan los límites del cuerpo y del yo humanos.

Esta cita de Antonin Artaud ha introducido cada uno de mis proyectos desde el año 2004. La encuentro en mis cuadernos de notas repetida como un mantra, a modo de preludio ancestral, circular y eterno. La declaración de Artaud, concentrada aquí en unas breves palabras, vehicula ética y estéticamente gran parte de mi trabajo.

La mayor parte de mis proyectos se articulan en torno a una concepción psicológica del paisaje, aquél que el individuo se construye y del que se rodea —personas, obras, cosas, recuerdos, animales, etc. —. Los retratos humanos aparecen casi siempre complementados por retratos de apartamentos de playa, de paisajes bucólicos, por objetos de recreo playesco, por cabezas de pájaros hechas con trapos o por cabezas de animales vivos. Todos estos elementos se utilizan en su dimensión metafórica, como una suerte de extensión del individuo, una forma simbólica de identificación o de reconocimiento de esos límites del cuerpo y del yo humanos a los que se refería Artaud.

Exposición en la sede de Las Cortes de Castilla y León:

El término polifonías, extraído del lenguaje musical, alude a la reunión de múltiples voces independientes con el objetivo de crear un todo armónico. Aplicado al montaje de Las Cortes, dicho criterio pretende dar coherencia discursiva a tres proyectos pictóricos autónomos que comparten, sin embargo, elementos comunes tanto a nivel expresivo como conceptual y que en su lectura simultánea posibilitan un relato interrelacionado, global y unificador.

Polifonías nace, por tanto, de la observación de los movimientos que, de forma permanente, interfieren y transforman las estructuras psicofísicas del sujeto humano, tema global que atraviesa toda mi producción teórico-plástica desde 1999. Se ampara, asimismo, en el reconocimiento de aquella potencialidad intuitiva que dota al arte de una rara capacidad para penetrar, extraer y hacer visibles las realidades profundas del individuo y de los acontecimientos que lo circunscriben. Es decir, la confianza en que la mejor forma de acceder al conocimiento de lo humano y de la naturaleza se realiza a través del arte y del lenguaje metafórico-simbólico y no del pensamiento racional y discursivo que prevalece en la lógica instrumental post-capitalista.

Polifonías parte de conceptos sencillos, tales como la construcción de los paraísos artificiales (proyecto Exit/paradise), las problemáticas de la identidad y de la comunicación interpersonal (proyecto Pray time) y la fugacidad de la vida (proyecto Today is the day to be real). Gracias a la estructuración del espacio de Las Cortes en tres habitáculos independientes, buscamos facilitar al visitante una contemplación minuciosa de las obras de pequeño formato, así como ofrecer la posibilidad de realizar un recorrido íntimo desde el que poder extraer lecturas personales, más profundas y complejas.

 

Proyecto EXIT/paradise: los hiperparaísos y su desactivación.

El proyecto Exit / Paradise (2009/10), mantiene en sus motivaciones originales la reflexión acerca de los espacios virtuales de la felicidad, entendidos como posibles ámbitos de proyección de los deseos de bienestar y felicidad futura del individuo.

Si los proyectos precedentes —OCCITENTE año X (2001-04) y Quédate día feliz (2006)—, empleaban para la construcción de esos posibles espacios virtuales para la felicidad, objetos extraídos del imaginario colectivo playesco —apartamentos de playa, bañistas, gafas de buceo, flotadores, etc.—, Exit/paradise introduce un nuevo referente: las water ball o bolas de nieve, un popular objeto decorativo de estilo kitsch que se suele comercializar como souvenir y que, generalmente, representa escenas idílicas cargadas de ensoñación placentera. El análisis semántico y formal de las water ball dio origen al proyecto Exit/paradise.

El núcleo conceptual de Exit/paradise termina concentrándose, por tanto, en torno a la idea clásica de paraíso —creación divina/ imaginación y función de las utopías—, aplicando estas reflexiones en la construcción de objetos hiperidealizados y tratando de poner en experimentación, a través de las mecánicas del arte interactivo, resortes de desactivación de esa misma posibilidad de felicidad.

El paisaje aparece en estas piezas como motivo de excepción y resulta del tratamiento pictórico tradicional (pintura sobre tabla), de imágenes seleccionadas desde las bases de datos de internet a partir de tags relacionados con la idea de paraíso: wallpapers, high quality, naturaleza exótica, landscape, reserva natural, virtual paradise, 3D images, etc. Estas imágenes son sometidas a un doble proceso de sublimación: el que ofrecen por defecto este tipo de búsquedas online y el que se ejecuta conscientemente sobre la tabla al forzar determinados mecanismos pictóricos, tales como la saturación de algunas gamas cromáticas, el antinaturalismo en el tratamiento de la luz, la manipulación de ciertos elementos compositivos, la anulación del efecto píxel, etc. Todo objeto de origen animal o humano ha sido eliminado en la construcción de estos paisajes.

La pieza se activa cuando el espectador acciona los distintos pulsadores que aparecen incrustados en el cuadro y que están conectados a pequeñas cajas de música ocultas detrás de la tabla pintada. Cada dispositivo sonoro está modificado con la intención de alterar el sonido natural que se espera de estos pequeños mecanismos, logrando de este modo melodías casi irreconocibles y altamente ruidosas y grotescas.

 

Proyecto Pray time.

Un extracto del texto que acompañaba el proyecto OCCITENTE del año 2004 decía así: «Era previsible que en esa búsqueda del rastro de lo humano aparecieran los animales como signos u objetos de representación de lo humano, posibilitando así el acceso a una lectura matizada y sin duda más ambigua e inquietante, puesto que plantearse la animalidad humana nos sitúa en esa región fronteriza más allá del lenguaje y la razón. Aquí surge el existencialismo, donde no existe trascendencia ni sentido, donde el pensamiento carece de valor y la vida y la muerte adquieren la dimensión desasosegante del absurdo y la inutilidad. La historia está llena de referentes artísticos en este sentido. Basta recordar algunos clásicos como el Gregorio Samsa de Kafka, el buey desollado de Rembrandt, las sobrecogedoras escenas pictóricas del hombre del Paleolítico o los mordaces retratos de perros de William Wegman. Sin olvidar las implacables experiencias de Beuys, las tendencias taxidermistas de muchos artistas contemporáneos o los polémicos presupuestos del arte transgénico».

Aproximarse a estas realidades profundas de la animalidad humana constituye, asimismo, el fundamento del proyecto Pray time (año 2015). Para lograr dicha aproximación, trabajé con cuerpos de animales no humanos —animales vivos, símbolos esenciales de los principios y las fuerzas cósmicas, materiales y espirituales— a los que se asignó la función de extensores de la identidad personal a través de un paradójico efecto de máscara desenmascaradora o desmitificadora. Estos animales, cargados de significación simbólica tanto a nivel macro como microcultural, son los que soportan la auténtica expresión de vitalidad y energía en el retrato, y dicho poder simbolizador, al colocarlos junto a los rostros humanos, particulariza y resalta la propia humanidad del retratado.

Con el fin de establecer un hipotético espacio empático con las personas retratadas —un espacio protomúndico, ficticio e imitativo, sustentado en intuiciones, afectos e interpretaciones—, se solicitó a los participantes que aportaran una serie de informaciones, tales como la selección de tres animales, así como la referencia de sus músicas, películas y libros predilectos. Durante el proceso de elaboración de los retratos se impuso como condición sine qua non, ambientar el taller de trabajo exclusivamente con aquéllos sonidos y películas que el participante hubiera recomendado. Más tarde se editó una pista sonora independiente construida con una parte de las músicas aportadas por los participantes y otra parte añadida de forma intuitiva y personal a partir de sonidos asociados subjetivamente a cada retratado. El objetivo era generar una nueva pista musical donde se imbricaran ambas subjetividades.

A modo de instrumento litúrgico de propiciación, la pieza musical asignada a cada uno de los participantes se escuchó ininterrumpidamente —efecto bucle/mantra—, durante todo el proceso de elaboración de sus retratos. Esta misma función litúrgica es asumida por los círculos rojos estampados sobre las manos de los retratados —signos o marcas rituales. Al periodo experiencial dedicado a la construcción de dichos espacios empáticos lo denominé genéricamente pray time o tiempo de oración.

El proyecto Pray time puede entenderse, por tanto, como una experiencia sui géneris del yo profundo de las personas retratadas, una especulación en torno a los límites de la identidad personal, propia y ajena, un deslumbramiento ante la posibilidad de aproximarse al lado más escurridizo de la existencia del otro: la comunicación, entendida desde un punto de vista filosófico, es decir, su cuestionamiento como operación posible o no, la cual se pone en entredicho dada la dificultad de establecer auténtico contacto emocional con uno mismo y con los demás. El hecho inevitable, en palabras de Juan Miguel Company, de que fuera del para-sí de la conciencia, está el ser en-sí en el mundo donde la relación con el otro es siempre agresiva.

Para lograr esa aproximación, asigné a cada uno de los cuerpos de los retratados, partes de cuerpos de animales no humanos. La principal función de estas extensiones orgánicas es la de amplificar, ajustar o revelar parte del complejo entramado psicofísico que suele quedar oculto a la percepción instantánea que tenemos de los demás y de nosotros mismos. Dicha construcción de identidades sólo es posible a través de un ejercicio imitativo intersubjetivo, donde el observador proyecta sobre el retratado parte de sus propias motivaciones emocionales.

 

Proyecto ‘Today is the day to be real’.

Todos mis proyectos desde 2015 toman como referente inmediato el género Vanitas, una categoría particular de naturaleza muerta que se identifica con la fugacidad de la vida, el memento mori y el tempus fugit. Dicho proyecto parte de objetos de origen orgánico —trozos de pan, fósiles humanos y animales ctónicos como la rata, el topo o la serpiente—, para construir vanidades de corte minimalista que representan el sufrimiento inherente a toda existencia humana —la lucha por la supervivencia, la enfermedad, el conflicto—, así como el nefasto sinsentido de nuestra condición mortal. Este proyecto se vincula, asimismo, con mi personal inclinación hacia el estudio de la evolución del género Homo y los modos de producción de la Cultura. Así, estos retratos naturalistas de fósiles humanos y rocas aparecen fuertemente connotados con símbolos de carácter existencialista. Estas marcas acompañan a los objetos a través de filacterias, incisiones o códigos de registro científico. Fechas relevantes de mi propia biografía aparecen registradas, por ejemplo, en una mandíbula de Homo antecessor y en el pie fosilizado de un Homo naledi.

+ INFO:  www.palomapajaro.es


Esta muestra se puede disfrutar en el vestíbulo principal de las Cortes de Castilla y León desde el 16 de enero hasta el 8 de abril. (Entrada libre)

El horario de visitas es de lunes a viernes de 17:00h. a 20:00h. Sábados, domingos y festivos de 11:00h. a 20:00h. 

Todos los días de 19:00 a 23:00 también se podrá disfrutar de una proyección sobre la muestra, en la fachada de las Cortes que da a la Avenida de Salamanca.

Se realizarán visitas guiadas de forma gratuita los martes y miércoles de 17:00h a 20:00h para grupos de al menos 10 personas, reservando la cita previamente en los teléfonos 983 421 550 / 983 421 551 o en el email:  general@fundacionvillalarcyl.es

FUNDACIÓN VILLALAR - CASTILLA y LEÓN

Plaza de las Cortes de Castilla y León, 1 - 47015 Valladolid - España·Tel.: +34 983 421 550·Fax: +34 983 421 541·info@fundacionvillalarcyl.es·Aviso legal

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